viernes, 28 de octubre de 2011

El éxito ajeno

-¡Mida, Mendugo!
-¿De dónde sacas los colgantes?
-¡Eztáz de la olla! Loz hasez tú.
-Ya sé que los hago yo, no estoy gilipollas. Te pregunto que de dónde los cojes, de qué lugar.
-De laz cahaz ezaz que tene tu shica. Oye, laz tiene todaz llenaz, ¡qué gosada...!
-Pues como te pille, te va a correr a gorrazos.
-No zedía la pimeda ves que me pedzigue una muhé.
-¡Paso al engreído machito! -le hice una reverencia a Erre C.A.
-Ademaz, la he pedido pedmiso.
-Me extraña que te lo haya concedido.
-Yo no he disho ezo.
-Ya me chocaba, porque no se las deja tocar ni a dios.
-¡Idevedente!
-Y tú, tocalotodo y enreda.
-Edez como todoz, no zopodtáis el ézito aheno. Como a ti no te pedzigue ni Hasienda...
-Ya lo que me faltaba, bastante tengo con tu acoso y derribo.


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